🧠 Descripción general

El trastorno de conversión, también denominado trastorno de síntomas neurológicos funcionales en el DSM-5, es un trastorno caracterizado por síntomas o déficits motores o sensoriales voluntarios que son incompatibles con las enfermedades neurológicas o médicas reconocidas. Clasificado en la Sección II del DSM-5 dentro de los trastornos de síntomas somáticos y trastornos relacionados, engloba lo que históricamente se denominó «histeria de conversión».

Los síntomas son reales para el paciente y no son producidos de forma intencional. Se caracterizan por la incompatibilidad con el mecanismo neurológico conocido: por ejemplo, debilidad de una extremidad que no sigue la distribución de un nervio específico, o temblor que desaparece cuando la atención del paciente se distrae. El término «funcional» enfatiza que el problema está en el funcionamiento del sistema nervioso, no en su estructura.


✅ Criterios diagnósticos DSM-5 (resumen clínico)

🔹 Criterio A: Síntomas motores o sensoriales alterados

Uno o más síntomas de alteración de la función motora o sensorial voluntaria.

🔹 Criterio B: Incompatibilidad con enfermedades neurológicas o médicas

Los hallazgos clínicos aportan evidencias de la incompatibilidad de los síntomas con las enfermedades neurológicas o médicas reconocidas.

🔹 Criterio C: No se explica mejor por otro trastorno

El síntoma o déficit no se explica mejor por otro trastorno médico o mental.

🔹 Criterio D: Malestar o deterioro funcional

El síntoma o déficit causa malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento, o requiere evaluación médica.


📊 Especificadores del tipo de síntoma

  • Con debilidad o parálisis
  • Con movimiento anormal (p. ej., temblor, movimiento distónico, mioclonía, trastorno de la marcha)
  • Con síntomas de deglución
  • Con síntoma del habla (p. ej., disfonía, lenguaje farfullante)
  • Con ataques o convulsiones (crisis psicógenas no epilépticas)
  • Con anestesia o pérdida sensitiva
  • Con síntoma sensitivo especial (p. ej., alteración visual, olfativa o auditiva)
  • Con síntomas mixtos

Especificar también si:

  • Episodio agudo: síntomas presentes menos de 6 meses.
  • Persistente: síntomas presentes 6 meses o más.
  • Con factor estresante psicológico (especificar el factor).
  • Sin factor estresante psicológico.

⏳ Inicio y curso

  • Puede ocurrir a cualquier edad, pero es más frecuente entre la segunda y cuarta década de vida.
  • Es más común en mujeres, aunque también se presenta en hombres.
  • El inicio puede ser brusco, frecuentemente precipitado por un evento estresante o traumático.
  • Los episodios agudos suelen resolverse en semanas; la forma persistente puede durar meses o años.
  • Los casos crónicos presentan mayor riesgo de deterioro funcional permanente.
  • La presencia de un factor estresante identificable y el inicio agudo son factores de buen pronóstico.

🔍 Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Enfermedades neurológicas: esclerosis múltiple, epilepsia, miastenia gravis, ACV. La incompatibilidad neurológica es el criterio clave del trastorno de conversión.
  • Epilepsia: las crisis psicógenas no epilépticas (CPNE) deben diferenciarse de la epilepsia mediante EEG durante el episodio.
  • Trastorno de síntomas somáticos: en el TSS no hay déficits neurológicos específicos incompatibles.
  • Trastorno facticio y simulación: en el trastorno de conversión los síntomas no son producidos intencionalmente.
  • Trastorno de la personalidad: ciertos trastornos de personalidad pueden asociarse a síntomas somáticos, pero sin el perfil de incompatibilidad neurológica.

🔗 Comorbilidades frecuentes

  • Trastorno depresivo mayor
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Trastorno de síntomas somáticos
  • Trastornos de la personalidad (especialmente histriónico y límite)
  • Epilepsia comórbida (en algunos pacientes con CPNE)

⚙️ Consideraciones clínicas

  • El diagnóstico debe ser realizado positivamente (por la incompatibilidad neurológica demostrada) y no solo por exclusión de enfermedades orgánicas.
  • La comunicación del diagnóstico al paciente es delicada y crucial: debe explicarse que los síntomas son reales, que el cerebro está funcionando de forma anómala, y que el trastorno tiene tratamiento efectivo.
  • La TCC y la fisioterapia especializada (en casos motores) son los tratamientos de elección con mayor evidencia.
  • Las crisis psicógenas no epilépticas (CPNE) requieren una transición cuidadosa del neurólogo al psiquiatra o psicólogo, ya que el diagnóstico erróneo lleva a tratamiento antiepiléptico innecesario.
  • Es contraproducente enfrentar al paciente o insistir en que los síntomas son «solo psicológicos», ya que esto puede generar rechazo y abandono del tratamiento.
  • La hipnosis clínica y técnicas de sugestión han mostrado utilidad en algunos casos.

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