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Delirium

🧠 Descripción general

El delirium (también denominado síndrome confusional agudo) es un trastorno neurocognitivo agudo del DSM-5 (Sección 17) caracterizado por una alteración de la atención y la conciencia de inicio agudo y curso fluctuante, con una alteración cognitiva adicional no explicada por un trastorno neurocognitivo previo. Siempre es consecuencia de una causa médica subyacente (enfermedad, sustancia, abstinencia o múltiples etiologías).

El delirium es una emergencia médica frecuente, especialmente en adultos mayores hospitalizados, pacientes en UCI y pacientes terminales. Su presencia se asocia a mayor mortalidad, estancias hospitalarias prolongadas y mayor riesgo de deterioro cognitivo posterior.


✅ Criterios diagnósticos DSM-5 (resumen clínico)

🔹 Criterio A: Alteración de la atención y la conciencia

Alteración de la atención (capacidad reducida para dirigir, focalizar, mantener y desviar la atención) y de la conciencia (orientación reducida al entorno).

🔹 Criterio B: Inicio agudo y curso fluctuante

La alteración se desarrolla en un período corto de tiempo (habitualmente horas o pocos días), representa un cambio respecto al nivel basal de atención y conciencia, y tiende a fluctuar en gravedad a lo largo del día.

🔹 Criterio C: Alteración cognitiva adicional

Alteración cognitiva adicional (p. ej., déficit de memoria, desorientación, lenguaje, capacidad visuoespacial o percepción).

🔹 Criterio D: Exclusión de trastorno neurocognitivo preexistente

Las alteraciones de los Criterios A y C no se explican mejor por otro trastorno neurocognitivo preexistente, establecido o en desarrollo, y no se producen en el contexto de un nivel de activación gravemente reducido, como el coma.

🔹 Criterio E: Etiología médica

Existen evidencias de que la alteración es una consecuencia fisiológica directa de otra afección médica, intoxicación o abstinencia por una sustancia (drogas o medicamentos), exposición a una toxina, o se debe a múltiples etiologías.


📊 Especificadores

  • Hiperactivo: nivel de actividad psicomotora elevado, agitación, intentos de retirar vías o sondas, rechazo a la atención.
  • Hipoactivo: nivel de actividad psicomotora reducido, somnolencia, letargo; con frecuencia subdiagnosticado.
  • Mixto: oscilación entre los dos subtipos anteriores.
  • Agudo: duración de horas o pocos días.
  • Persistente: síntomas que duran semanas o meses.

⏳ Inicio y curso

  • Inicio típicamente agudo (horas a días); la fluctuación diurna con empeoramiento nocturno («sundowning») es característica.
  • Factores precipitantes comunes: infecciones (ITU, neumonía), fármacos (anticolinérgicos, opiáceos, benzodiazepinas), cirugía, dolor no controlado, privación de sueño, retención urinaria, deshidratación.
  • Los adultos mayores y los pacientes con demencia preexistente tienen mayor vulnerabilidad.
  • La resolución depende del tratamiento de la causa subyacente; puede dejar déficits cognitivos residuales, especialmente en personas mayores.

🔍 Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Trastorno neurocognitivo mayor (demencia): en la demencia la alteración es gradual y persistente, sin fluctuación aguda ni predominio de la alteración de la atención.
  • Trastornos psicóticos: las alucinaciones y el pensamiento desorganizado del delirium se distinguen por el inicio agudo y la causa médica identificable.
  • Trastorno depresivo mayor (subtipo con síntomas psicóticos): especialmente en el delirium hipoactivo del anciano.
  • Estado epiléptico no convulsivo: puede simular delirium; el EEG es determinante.

🔗 Comorbilidades frecuentes

  • Trastorno neurocognitivo mayor (demencia) preexistente
  • Enfermedades médicas graves (sepsis, insuficiencia orgánica)
  • Trastorno por consumo de sustancias (abstinencia alcohólica)
  • Depresión y ansiedad (frecuentes tras el episodio)

⚙️ Consideraciones clínicas

  • La identificación y tratamiento de la causa subyacente es la intervención terapéutica prioritaria y más eficaz.
  • Las medidas no farmacológicas (reorientación frecuente, luz natural, movilización precoz, ciclo sueño-vigilia, presencia familiar) tienen alta eficacia preventiva y terapéutica.
  • Los antipsicóticos a dosis bajas (haloperidol, quetiapina) pueden usarse para el control de la agitación severa, pero no acortan la duración del delirium.
  • El delirium hipoactivo es el más frecuente y el más infradiagnosticado; el personal sanitario suele confundirlo con depresión o fatiga.
  • Las herramientas de cribado validadas (CAM, 4AT) deben usarse sistemáticamente en pacientes hospitalizados mayores de 65 años.

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