🧠 Descripción general

La enuresis es un trastorno de la excreción clasificado en el DSM-5 que se caracteriza por la emisión repetida e involuntaria de orina en la cama o en la ropa, ya sea de manera voluntaria o involuntaria. Para ser diagnosticada, esta conducta debe ocurrir en un niño que ha alcanzado una edad en la que se esperaría control de la vejiga, y no debe ser atribuible exclusivamente a los efectos fisiológicos de una sustancia u otra afección médica.

La enuresis puede ser nocturna (la forma más frecuente, conocida como «mojar la cama»), diurna (durante las horas de vigilia) o mixta (combinación de ambas). También se clasifica como primaria cuando el niño nunca ha logrado continencia urinaria consistente, o secundaria cuando el trastorno aparece tras un período de continencia establecida de al menos 6 meses.


✅ Criterios diagnósticos DSM-5 (resumen clínico)

🔹 Criterio A: Emisión repetida de orina

Emisión repetida de orina en la cama o en los vestidos, sea voluntaria o intencionada.

🔹 Criterio B: Frecuencia y edad

El comportamiento es clínicamente significativo, manifestándose con una frecuencia de al menos 2 veces por semana durante un mínimo de 3 meses consecutivos, o bien por la presencia de malestar clínicamente significativo o deterioro en áreas sociales, académicas u otras áreas importantes del funcionamiento.

🔹 Criterio C: Edad cronológica

La edad cronológica es de al menos 5 años (o nivel de desarrollo equivalente). No se diagnostica enuresis antes de esta edad.

🔹 Criterio D: Exclusión de causas médicas

El comportamiento no se debe exclusivamente a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., diuréticos, antipsicóticos) ni a otra afección médica (p. ej., diabetes, espina bífida, epilepsia).


📊 Especificadores

  • Solo nocturna: emisión de orina únicamente durante el sueño nocturno.
  • Solo diurna: emisión de orina durante las horas de vigilia.
  • Nocturna y diurna: combinación de los dos subtipos anteriores.

⏳ Inicio y curso

  • La enuresis primaria es la forma más común; la mayoría de los niños afectados logran continencia espontánea con el tiempo.
  • La prevalencia disminuye con la edad: aproximadamente el 5-10% de los niños de 5 años presentan enuresis, reduciéndose al 1-2% en adolescentes de 15 años.
  • La enuresis nocturna primaria tiende a resolver de forma espontánea a una tasa aproximada del 15% por año.
  • La enuresis secundaria (aparición tras 6 meses de continencia) puede estar asociada a factores estresantes psicosociales.
  • Es más frecuente en varones que en mujeres, con una relación aproximada de 2:1.

🔍 Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Afecciones médicas urológicas: infecciones del tracto urinario, vejiga hiperactiva, anomalías anatómicas de la uretra o vejiga.
  • Diabetes mellitus y diabetes insípida: pueden causar poliuria y nicturia.
  • Trastornos neurológicos: espina bífida, epilepsia nocturna, lesiones de la médula espinal.
  • Efectos de sustancias o medicamentos: diuréticos, litio, antipsicóticos atípicos que pueden causar poliuria.
  • Encopresis: presencia concomitante de encopresis puede indicar un trastorno de la excreción mixto.

🔗 Comorbilidades frecuentes

  • Trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH)
  • Trastornos del sueño (sueño profundo, parasomnias)
  • Encopresis
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastornos del comportamiento perturbador

⚙️ Consideraciones clínicas

  • Antes de diagnosticar enuresis, es fundamental descartar causas médicas mediante evaluación urológica y análisis de orina.
  • El impacto psicosocial en el niño puede ser significativo: vergüenza, baja autoestima, aislamiento social y conflictos familiares.
  • Las intervenciones conductuales, como el uso de alarma de enuresis y el entrenamiento de retención vesical, son los tratamientos de primera línea con mayor evidencia.
  • La desmopresina (análogo de la hormona antidiurética) puede ser utilizada como tratamiento farmacológico, especialmente en situaciones sociales específicas (campamentos, pijamadas).
  • Es importante evitar actitudes punitivas hacia el niño, ya que la enuresis no es intencional en la mayoría de los casos y los castigos agravan el impacto emocional.

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