🧠 Descripción general
El trastorno explosivo intermitente (TEI) es un trastorno del DSM-5 (Sección 15) caracterizado por episodios recurrentes de arrebatos impulsivos de agresividad —verbal o física— que son desproporcionados respecto al estresor precipitante y no se explican mejor por otro trastorno mental o médico. Se clasifica dentro de los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta.
Los episodios de agresividad son egodistónicos: la persona suele sentir remordimiento o vergüenza tras el arrebato y reconoce que la respuesta fue desproporcionada, lo que lo distingue de otros trastornos de la conducta.
✅ Criterios diagnósticos DSM-5 (resumen clínico)
🔹 Criterio A: Arrebatos recurrentes de agresividad impulsiva
Arrebatos conductuales recurrentes que representan una falta de control de los impulsos agresivos, manifestados por cualquiera de los siguientes:
- Agresividad verbal o física contra la propiedad, animales u otras personas, de promedio dos veces por semana durante 3 meses. Los arrebatos no causan daño físico ni destrucción de la propiedad.
- Tres o más arrebatos con daños o destrucción de la propiedad o agresión física a animales u otras personas, en el plazo de 12 meses.
🔹 Criterio B: Desproporción
La magnitud de la agresividad expresada es claramente desproporcionada respecto a la provocación o al factor estresante psicosocial precipitante.
🔹 Criterio C: Impulsividad
Los arrebatos agresivos recurrentes no son premeditados (es decir, son impulsivos y/o provocados por la ira) y no persiguen ningún objetivo tangible (p. ej., dinero, poder, intimidación).
🔹 Criterio D: Malestar o deterioro
Los arrebatos agresivos recurrentes causan malestar notable al individuo o deterioro en el funcionamiento laboral o interpersonal, o están asociados a consecuencias económicas o legales.
🔹 Criterio E: Edad mínima
La edad cronológica es de al menos 6 años (o nivel de desarrollo equivalente).
🔹 Criterio F: Exclusión
Los arrebatos agresivos recurrentes no se explican mejor por otro trastorno mental (trastorno de la personalidad antisocial, trastorno de la personalidad límite, trastorno psicótico, episodio maníaco, TDAH, trastorno de la conducta, TND) y no son atribuibles a una afección médica, ni a los efectos fisiológicos de una sustancia o medicamento.
⏳ Inicio y curso
- El inicio suele producirse en la segunda década de la vida (antes de los 40 años, raramente después).
- El curso es típicamente crónico, con fluctuaciones en la frecuencia e intensidad de los episodios.
- Los episodios tienen una duración breve (menos de 30 minutos) y suelen ir seguidos de remordimiento o vergüenza.
- Puede disminuir en gravedad con la edad, pero raramente remite de forma espontánea sin intervención.
🔍 Diagnóstico diferencial
Debe diferenciarse de:
- Trastorno de la personalidad antisocial o límite: la agresividad puede ser un rasgo persistente del patrón de personalidad; el TEI se diagnostica solo si los episodios exceden lo esperable para el trastorno de personalidad.
- Trastorno bipolar (episodio maníaco): la irritabilidad y agresividad ocurren en el contexto de un episodio del estado de ánimo claramente delimitado.
- TDAH: la impulsividad del TDAH puede conllevar agresividad, pero el TEI requiere arrebatos de intensidad desproporcionada.
- Agresividad debida a afección médica: traumatismo craneoencefálico, epilepsia del lóbulo temporal, demencia frontal.
🔗 Comorbilidades frecuentes
- Trastorno depresivo mayor
- Trastornos de ansiedad
- Trastorno por consumo de alcohol y otras sustancias
- TDAH
- Trastorno negativista desafiante y trastorno de la conducta
⚙️ Consideraciones clínicas
- La terapia cognitivo-conductual —con técnicas de relajación, reestructuración cognitiva y entrenamiento en habilidades de afrontamiento— es el tratamiento psicológico de primera línea.
- El entrenamiento en control de la ira (anger management) ha demostrado eficacia para reducir la frecuencia e intensidad de los episodios.
- Farmacológicamente, los ISRS, estabilizadores del ánimo (valproato, litio) y los antipsicóticos atípicos a dosis bajas pueden reducir la impulsividad agresiva.
- Es importante identificar y trabajar los sesgos cognitivos hostiles (tendencia a interpretar situaciones ambiguas como amenazantes o intencionales).
- Las consecuencias legales y relacionales suelen ser el principal motivo de consulta; es clave abordar el impacto del trastorno en el entorno del paciente.

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